SCHERZO: “Gesualdo y Les Arts Florissants, sublime binomio”

“Con estos precedentes, Paul Agnew, en su cuarta visita al ciclo Universo Barroco del CNDM (falta aún dos más, las correspondientes a los Libros V y VI), no dudó en incluir en la primera parte del programa madrigales de Vicentino (L’aura che’l verde lauro) y de Luzzaschi (el bellísimo Quivi sospiri), además de otros debidos a Orlando di Lasso (fallecido justo dos años antes), Luca Marenzio y Claudio Monterverdi.

Con el mismo equipo que en sus anteriores visitas gesualdianas al Auditorio Nacional de Madrid (las sopranos Miriam Allan y Hannah Morrison, la poderosa contrato Lucile Richardot, el tenor Sean Clayton y el bajo Edwar Grint), Agnew —que también cantó en su condición de tenor— ofreció una interpretación modélica de estos maravillosos madrigales (especialmente, de los sobrecogedores Moro, e mentre sospiro —en el cual se perciben ya algunas de esas disonancias que tendrán pleno desarrollo en los Libros V y VI— y Ecco, morirò dunque, cargado de dolor y dramatismo apabullantes).

Sigue admirando la afinación de Les Arts Florissants en este formato madrigalístico, su perfecta afinación, su absoluto empaste y una dicción cabalmente italiana, a pesar de no haber en el sexteto ningún miembro de procedencia meridional.”

 

“Pero lo cierto es que sería injusto destacar a una figura por encima del resto: el secreto y el más valioso éxito de Agnew al frente de Les Arts Florissants (que corrobora sobradamente el juicio de Christie a la hora de designarlo como natural prolongación en la dirección de la formación francesa) radica en la cohesión que emana trenzándose en los conmovedores sonidos del canto de sus integrantes. Una cohesión que, merced a lo escuchado, no sólo cabe localizar en los músicos, sino también en los pentagramas que entonan: este ciclo consagrado a Gesualdo crece a medida que avanza.”