SCHERZO: “El Schubert intimista de Jaroussky”

Philippe Jaroussky se ha adentrado en el universo liderístico de Schubert, territorio que décadas estaba dominado preferentemente por barítonos y que hasta hace muy poco parecía inexpugnable para los contratenores. Pero, como ya hiciera no hace mucho Xavi Sabata cantando el cicloWinterreise, el contratenor francés ha roto barreras y se ha sumergido sin complejos en el intimismo del lied alemán. El público español ha tenido la oportunidad de comprobarlo gracias a la gira que le ha llevado a Sevilla, Valencia y al Palau de la Música Catalana de Barcelona.

El timbre bellísimo, la refinada elegancia de su canto y una emisión natural de la voz que regalalegatos rebosantes de sensibilidad, fueron las cartas de presentación del contratenor desde las primeras notas de Im Frühling. Los lieder de Schubert requieren un perfecto control del color, además de la capacidad para adentrarse en el corazón de las palabras, y en este sentido Jaroussky midió hasta el más recóndito de los detalles; cantó con expresiva naturalidad An Sylvia o An die Musik, se sumergió en bellísimos pianissimi en Litanei auf das Fest aller Seelen y el dramatismo que alcanzó en  Des Fischers Liebesglück nos acabó de convencer de que su apuesta, pese al riesgo que conllevaba, resultaba ganadora.

Se podría reprochar a su interpretación un empleo excesivo del portamento, así como que su voz emergiera con mayor sonoridad en los registros más agudos respecto a su registro medio, de una belleza indiscutible como ha demostrado de sobra en el repertorio barroco. Pero la voz nunca sonó forzada, brillando con un control natural del volumen en las dinámicas, siendo perfectamente secundada por un pianista como Ducros –con quien trabaja desde hace doce años- que estableció una gran intimidad con Jaroussky para acometer este vínculo indisociable entre canto y piano propio del lied.

Ya en la parte final del recital, Jaroussky se mostró especialmente cómodo con el intimismo musical de canciones como Im AbendrotAbendstern o la dulce Nachtstück, si bien por el contrario su voz adoleció de fuerza y pasión para acometer el dramatismo y vehemencia exigidos en  Gruppe aus dem Tartarus. Fuera de programa, el cantante francés conmovió al público con la frescura que otorgó a Die Forelle, así como con el inolvidable lirismo de Ständchen, perteneciente al ciclo  Schwanengesang.

Jaroussky ha superado el reto de afrontar y transmitir la infinitud de sensaciones que emergen del sublime encuentro entre música y palabra indisociable a los lieder de Schubert, brindándonos los momentos más inspirados en las temáticas con connotaciones más reflexivas respecto a las heroicas. El contratenor francés ha abierto una nueva vía para su mágica voz, secundada por una técnica, agilidad y color que de todos modos seguirán siendo indisociables a las grandes cantatas y óperas barrocas, como a bien seguro tendremos oportunidad de corroborar el próximo mes de mayo en su retorno a España (Barcelona y Madrid) junto al Ensemble Artaserse.

Lluís Trullén